El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

domingo, 7 de agosto de 2011

Signos de los tiempos

“SIGNOS DE LOS TIEMPOS”

En el comentario al Evangelio de hoy, Pagola nos recuerda que hay que escuchar los signos de los tiempos a los que el propio Jesús nos exhorta en Mateo 16, 3.

Uno de los signos que permanece en el tiempo es la pobreza y, todavía más grave, las hambrunas. El primer informe de Cáritas sobre África nos muestra los datos escalofriantes:


En medio de tanta crisis de todo tipo, de las hambrunas, de la violencia, de la impotencia aprendida (hagas lo que hagas nada cambia), de las injusticias y atropellos… ¡¡Dios mío!! ¿será un indicio de esperanza lanzarse a las olas del mar de indignados? (aunque de todo habrá, trigo y cizaña). El Evangelio de hoy parece que en medio del tormentoso mar podemos reconocer al Señor. ¿Será éste entonces un signo de los tiempos  propicio para la humanidad? Una de esas olas hoy nos viene precisamente del país de Jesús:




Evangelio de hoy: Mateo 14, 22-33

 “Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras Él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de la tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!. Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua”. Él le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús;  pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”. En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”. Mateo 14, 22-33.

MIEDO A JESÚS

                Mateo ha recogido el recuerdo de una tempestad vivida por los discípulos en el mar de Galilea para invitar a sus lectores a escuchar, en medio de las crisis y conflictos que se viven en las comunidades cristianas, la llamada apremiante de Jesús a confiar en él.

            El relato describe de manera gráfica la situación. La barca está literalmente «atormentada por las olas», en medio de una noche cerrada y muy lejos de tierra. Lo peor es ese «viento contrario» que les impide avanzar. Hay algo, sin embargo, más grave: los discípulos están solos; no está Jesús en la barca.

            Cuando se les acerca caminando sobre las aguas, los discípulos no lo reconocen y, aterrados, comienzan a gritar llenos de miedo. El evangelista tiene buen cuidado en señalar que su miedo no está provocado por la tempestad, sino por su incapacidad para descubrir la presencia de Jesús en medio de aquella noche horrible.

            La Iglesia puede atravesar situaciones muy críticas y oscuras a lo largo de la historia, pero su verdadero drama comienza cuando su corazón es incapaz de reconocer la presencia salvadora de Jesús en medio de la crisis, y de escuchar su grito: «iAnimo, soy yo, no tengáis miedo!».

            La reacción de Pedro es admirable: «Si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». La crisis es el momento privilegiado para hacer la experiencia de la fuerza salvadora de Jesús. El tiempo privilegiado para sustentar la fe no sobre tradiciones humanas, apoyos sociales o devociones piadosas, sino sobre la adhesión vital a Jesús, el Hijo de Dios.

            El narrador resume la respuesta de Jesús en una sola palabra: «Ven». No se habla aquí de la llamada a ser discípulos de Jesús. Es una llamada diferente y original, que hemos de escuchar todos en tiempos de tempestad: el sucesor de Pedro y los que estamos en la barca, zarandeados por las olas. La llamada a «caminar hacia Jesús», sin asustarnos por «el viento contrario», sino dejándonos guiar por su Espíritu favorable.

            El verdadero problema de la Iglesia no es la secularización progresiva de la sociedad moderna, ni el final de la "sociedad de cristiandad" en la que se ha sustentado durante siglos, sino nuestro miedo secreto a fundamentar la fe sólo en la verdad de Jesucristo.

            No nos atrevemos a escuchar los signos de estos tiempos a la luz del Evangelio, pues no estamos dispuestos a escuchar ninguna llamada a renovar nuestra manera de entender y de vivir nuestro seguimiento a Jesús. Sin embargo, también hoy es él  nuestra única esperanza. Donde comienza el miedo a Jesús termina nuestra fe.

José Antonio Pagola



Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Despierta la confianza en Jesús. Pásalo.
7 de agosto de  2011
19 Tiempo ordinario (A)
Mateo 14, 22-33





NOTA PARA MIS LECTORES:

No es que sea muy vaga pero hace meses que no subo nada al blog. Aparte de que me está resultando más enriquecedor  leer otros blog que escribir yo, pues _ en definitiva, todo está en la Red y cada uno busca lo que le interesa_ , es porque estoy intentando terminar la tesina sobre la Inmigración y el compromiso cristiano y, en fin, seguiré dejando aparcado el blog hasta que de vez en cuando me dé un arrebato y escriba algo. ¡¿Ok?! Gracias y besitos a todos.


8 comentarios:

  1. Hola guapa, pues nada, tu a lo que debes hacer primero, es decir, acabar esa tesina y disfrutar con tu gente que es verano y disponeis de mucho más tiempo para disfrutar. Beso.

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  2. Hay otra interpretación no menos autorizada que la de Pagola que entiende que Pedro “desafía” a Jesús, en un deseo de “participar de la condición divina de Jesús como milagro, no por su entrega personal”. Es Alonso Schökel, que dice: “Esperaba lograrlo sin obstáculos; ha olvidado que el hombre se hace hijo de Dios en medio de la oposición y persecución” (5, 10s).

    Personalmente no termino de entender la expresión “miedo a Jesús”. Las dos veces que aparece en el texto esa palabra está aplicada de diferente manera. En la primera, el miedo es porque no reconocen a Jesús, al que consideran un fantasma que surge de la oscuridad y del oleaje, en suma de lo que ignoran de los tiempos que viven. En la segunda, Pedro falla en su confianza, piensa que el viento es más poderoso que Jesús mismo, y teme hundirse; y se hunde, claro.

    Yo pienso que es una temeridad de los cristianos adentrarse sin tener a Jesús presente, creyéndose autosuficientes, a descifrar los signos de los tiempos. Sin Jesús no son nada; con Él, todo.

    Aprovecha bien el tiempo para hacer lo que debes, y ya bloguearás cuando te interese. Lamento que el verano en las Islas sea tan poco lucido. Precisamente tengo gente conocida por ahí, haciendo una turné de senderismo y montañismo, y es probable que no gocen demasiado. Ya me contarán, cuando vuelvan.

    Saludos cordiales

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  3. Mónica: ¡¡He encontrado tu blog!!, ¡mira por dónde!,..Me ha parecido interesante tu reflexión, tu intento de diálogar siempre con esa Palabra y con esta historia nuestra que escuece y en la que Jesús está metido hasta la médula. Te deseo lo mejor en este verano, que pasa, ya vés, tan rápido,...Un abrazote desde estos sures,...Marcelo

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  4. ¡¡Ay Eme!!, ¡es verdad que tengo más tiempo, sin embargo, ¡que si sacar lo que sobra de los armarios, pintar y quitar humedades, invitar a los amig@s, visitar a la familia...( ¡ah!, mi hermana tuvo un niño hace 4 días). No se hacen tan largos. ¡Hoy menos mal que llamaron a ni hijo el del medio para matricularse en la tercera opción de la lista de estudios que eligió para entrar en la universidad, mañana va a matricularse, ¡casi se queda fuera!. Pero sí que estoy disfrutando porque el simple hecho de levantarme más tarde, tener otro ritmo de trabajo y hacer lo que quiero con tranquilidad ya me relaja... Bueno una abrazo y cuídate mucho!. ¡Gracias por tus buenos deseos!

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  5. Miguel Ángel, creo que no había oído hablar de Alonso Schökel, pero voy a buscar algo sobre él... me fío mucho de tus sugerencias. Estoy muy de acuerdo contigo en dos cosas clave: lo de creerse autosuficientes y lo de que "sin Jesús no hay nada"... ¡¡Estoy contigo!!...en cuanto a tus amigos seguro que lo están pasando genial. La neblina está concentrada en las medianías y en la zona norte. En las alturas y en el sur está estupendo, aunque _ si no hace viento_ prefiero el fresco. ¡¡Gracias por todo!!. Un fuerte abrazo.

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  6. ¡¡Bienvenido D. Marcelo!!. A través del facebook te tengo controlado. Me alegra verte por aquí, por fin. ¡¡No pierdas el entusiasmo y ese buen humor!!Pásatelo bien en esos sures. Besos

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  7. Mónica no soy creyente, pero reconozco, que si leyésemos más el evangelio, otro gallo nos cantaría.

    Dale, qué dale, a tu tesina.

    Un abrazo gigante.

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  8. ¡¡Sobre todo si lo llevásemos a la vida!!... ¡no lo dudes!... pero lo que sí podemos hacer, tanto si somos creyentes como si no es dialogar, compartir, conocernos y querernos. ¡Lo demás vendrá por añadidura!... besos.
    No me deja contestarte con mi nombre sólo como anónimo...¡¡no entiendo qué le pasa!!... otras veces no me da problemas...¡cosas de las computadoras!

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