El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

jueves, 28 de abril de 2011

¿QUIÉN LO MATÓ?...

DESDE ABEL HASTA NUESTROS DIAS SE SIGUE REPITIENDO  EL PROCESO... SIEMPRE HAY VÍCTIMAS INOCENTES QUE MUEREN Y, DE ALGUNA MANERA TODOS SOMOS RESPONSABLES... ÉSTA PARECE SER NUESTRA CONDICIÓN HUMANA EN LA HISTORIA. SIN EMBARGO HAY ALGUIEN QUE DESDE DENTRO HA INVERTIDO ÉSTE PROCESO DE MUERTE EN VIDA, DE ODIO EN PERDÓN, DE VIOLENCIA EN DON DE LA PAZ... ¡¡JESÚS DE NAZARET!

HACE TIEMPO QUE TENGO ÉSTA PEQUEÑA OBRA DE TEATRO QUE ACOSTUMBRO LEER CON ALUMNADO DE BACHILLERATO, LO CUAL NOS DA PIÉ PARA LA REFLEXIÓN, A VECES ANTES O DESPUÉS DE SEMANA SANTA. NO SÉ CÓMO LLEGÓ A MIS MANOS NI QUIÉN LO ESCRIBIÓ ASÍ QUE OMITO ÉSTOS DATOS.

¿ QUIÉN LO MATÓ?

 

Escenificación Sobre el proceso a Jesús

 

PERSONAJES: 


Poncio Pilato
Herodes
Anás
Caifás
Judas Iscarote

Juez
Fiscal
Defensor
guardias

JUEZ:
Acabamos de presenciar la muerte de Jesucristo, indudablemente la muerte más famosa de la historia. Como Vds. han visto, la muerte de Cristo no fue un asesinato clandestino realizado en la oscuridad de la noche, sino el resultado de una sentencia judicial pronunciada en un tribunal de justicia.
La ejecución de la sentencia ocurrió a mediodía, un viernes.
Bueno, lo que interesa ahora, es ¿QUIEN LO  MATO?, ¿QUIEN O QUIENES TIENEN LA CULPA DE SU MUERTE? Como fue una sentencia judicial no podemos culpar a los verdugos, o sea, los que físicamente clavaron al acusado a la cruz de madera en la que, más tarde, falleció. Es demasiado evidente que los culpables eran otros.
Entonces, para juzgar mejor lo que pasó, vamos a llamar nuevamente a los principales personajes que tuvieron algo que ver con la muerte de Jesús de Nazaret.
Ustedes van a ser el jurado. Dirán en cada caso si es culpable o no, después de haber escuchado su defensa, así como las acusaciones del fiscal.
Conviene no dejarse influenciar por algún parentesco que puedan tener con los acusados; guíense solamente por el deseo de justicia.
Finalmente les notifico que su silencio será interpretado como una acusación de culpabilidad. Es difícil ser neutral frente a este acontecimiento histórico. Yo, como juez, aceptaré sin discusión el fallo, la decisión de Vds., el jurado.
_ ¡Llamen al primer acusado: Poncio Pilato!
GUARDIA: (En voz alta) ¡Poncio Pilato!
FISCAL: Señor Poncio Pilato, Vd. fue la máxima autoridad política en el país de Judea en el tiempo de la crucifixión de Jesús de Nazaret, ¿es así?
PILATO: Si, es cierto, aunque yo solamente representaba al Emperador romano.
FISCAL: Judea era una colonia del Imperio Romano, ¿no?
PILATO: Si, una de las colonias más miserables y asquerosas. Los judíos estaban siempre peleándose entre ellos... fariseos, saduceos y esos guerrilleros zelotas. Yo nunca quise que me mandaran allí.
FISCAL: Correcto. Sin embargo, Vd. tuvo la responsabilidad política y fue Vd. el que condenó a muerte a Jesús.
PILATO: No, no hice eso. Me lavé las manos públicamente del asunto. Yo sabía que era inocente e hice lo posible para salvarlo. Incluso, era la costumbre poner en libertad a un preso por ser la fiesta de Pascua, y yo dejé que los judíos escogieran entre Jesús y Barrabás. Cuando yo dije que Jesús era inocente, me gritaron: "¡Crucifícalo!, ¡crucifícalo!". Algunos querían chantajearme, los sinvergüenzas, diciendo: "Si lo sueltas te acusaremos ante el Emperador de Roma".
FISCAL: ¿Pero Vd. lo condenó?
PILATO: ¿Qué otra cosa podía hacer? Esos judíos me tuvieron arrinconado.
FISCAL: Sin embargo, es verdad que en todo el país solamente Vd. tenia el poder de condenar a un hombre a morir.
PILATO: Sí, es cierto.
FISCAL: Y si usted no hubiera dado su consentimiento, Jesús no hubiera muerto.
PILATO: ¡Lo niego! Estos malditos fariseos lo hubieran asesinado clandestinamente. Yo hice la cosa en forma legal, nada más.
JUEZ: Tiene la palabra el abogado defensor.
DEFENSOR: (dirigiéndose a Pilato) ¿Es verdad que Vd. era el representante del Imperio Romano?
PILATO: ¡Si!, es verdad.
DEFENSOR: Vd. era representante del Imperio Romano; una de sus funciones primordiales era mantener el orden; para que no fuera alterado por levantamientos populares, por guerrillas, por asambleas, por mítines... ¿es cierto?
PILATO: iSi!, es cierto. Roma no quería que la paz fuera alterada en sus colonias. Teníamos órdenes de suprimir, por la fuerza, cualquier manifestación que causara desórdenes populares.
DEFENSOR: Bien. Por otro lado, ¿no es verdad que al Imperio Romano le interesaban las buenas relaciones con las autoridades religiosas judías?
PILATO: iSí!, es verdad. Roma nos había recomendado mantener relaciones cordiales con los Sumos Sacerdotes. Teníamos acuerdos secretos y concesiones que, lo confieso, a veces eran contra los intereses del pueblo.
DEFENSOR: ¿Usted fue presionado por Anás y Caifás para que dictara la sentencia de muerte contra Jesús de Nazaret?
PILATO: iAsí fue! Ellos me presionaron fuertemente; hasta llegaron a amenazarme con enviar emisarios a Roma mostrando mi infidelidad al Imperio; esto, lógicamente, hubiese provocado mi destitución del cargo, quizá mi procesamiento y mi ruina política.
DEFENSOR: (dirigiéndose al jurado) ¡Señores del jurado! Este hombre es inocente. Actuó bajo presiones muy fuertes... ¿Quién de Vds. no ha sentido miedo cuando lo van a denunciar por defender la justicia? El temor a represalias, a que te llamen “chivato”, a perder la amistad de “amigos” influyentes; o a  quedarse sin recreo, el pensar en nuestros padres ó a quedarte sin trabajo si dependes del jefe… ¿no nos obliga a guardar silencio ante las injusticias que vemos? Señores del jurado, si Vds. condenan a este hombre, Vds. mismos se condenan...
¿Acaso no es verdad que se tiene miedo a comprometerse, a luchar por lo que se cree justo, a organizarse y a exigir sus derechos en la escuela, en el pueblo? ¿Acaso Vds. no se han lavado las manos muchas veces ante las injusticias que se cometen alrededor y delante de sus ojos?
En todas esas ocasiones, ser solidarios con los demás; era un riesgo demasiado grande y preferimos no hacer nada: exactamente como Pilato, a quien Vds. ahora van a juzgar...
(Dirigiéndose al Juez) He terminado Sr.Juez.
JUEZ: Gracias. Ahora el pueblo, como jurado, tendría la última palabra. Si alguien del pueblo desea hacerle una pregunta al acusado, lo puede hacer ahora...
SE INVITA AL PUEBLO A PREGUNTAR (PAUSA)
JUEZ: Entonces, procedamos con el juicio. Levanten la mano todos los que piensan que Poncio Pilato es INOCENTE de la muerte de Jesús de Nazaret. Recuerden que los que se abstienen de votar están votando en contra del acusado.
(LOS GUARDIAS CUENTAN LOS VOTOS)

(LOS GUARDIAS CUENTAN LOS VOTOS NUEVAMENTE, ANUNCIAN EL RESULTADO AL JUEZ, ESTE LO ANUNCIA AL PUEBLO. SEGUN SEA INOCENTE O CULPABLE, EL JUEZ PRONUNCIA UNA DE ESTAS DOS SENTENCIAS...)

JUEZ:
 El acusado Poncio Pilato, por votación popular y democrática, ha sido declarado culpable por este tribunal del pueblo.
JUEZ:
El acusado Poncio Pilato, por votación popular y democrática, ha sido declarado inocente por este tribunal del pueblo, y por consiguiente será puesto en libertad desde este momento.

 (PILATO SALE ENTRE GUARDIAS)
JUEZ: (Al guardia) Llame al segundo acusado, Herodes.
GUARDIA: Acusado Herodes!
FISCAL: Acusado Herodes, Vd. era el Rey de Galilea en el tiempo de Jesús de Nazaret, ¿si o no?
HERODES: Si, pero yo no era nada más que un rey-títere.
FISCAL: Explíquese.
HERODES: Yo era rey, pero no tenia poder. Reinaba, pero no gobernaba. Recibía mis órdenes de los romanos.
FISCAL: Entonces, ¿por qué fue que Pilato mandó a Jesús a ser  juzgado por Vd., si es que Vd. no gozaba de ningún poder real?
HERODES: Es que Pilato llegó a saber que Jesús era ciudadano de Galilea, que era mi territorio -mi reino- en ese tiempo y como Pilato no quería esa responsabilidad, y como yo estaba de vacaciones en Jerusalén esa semana, me lo mandó a mí.
FISCAL: ¿y Vd. lo condenó?
HERODES: De ninguna manera. Se trataba de un pobre loco que ni siquiera abrió la boca para hablar. Se quedó completamente mudo frente a mí. Me miró, con esos ojos terribles que tenía. Hasta ahora me acuerdo de cómo me observaba, como si conociera toda mi vida anterior.
FISCAL: ¿Entonces?
HERODES: Bueno, como no me contesta nada, me aburrí. Había otras cosas que hacer, entonces le hicimos una pequeña broma, inocente por supuesto. Le quitamos su ropa, y le pusimos un disfraz de Rey, porque todos sus amigos lo llamaban "Rey de los Judíos". Pero yo no lo condené; lo devolví a Poncio Pilato en su nuevo disfraz. Fue una buena broma y nos reímos mucho.
FISCAL: Sin embargo, Vd. no lo declaró inocente.
HERODES: Claro que el pobrecito no era culpable de nada serio. Pero yo no podía comprometerme poniéndolo en libertad. En  primer lugar, yo estaba fuera de mi jurisdicción; en  segundo lugar, esos malditos fariseos me hubieran matado. Lo devolví a Pilato, sencillamente.
FISCAL: Pero Vd. hubiera podido llevarlo a Galilea para juzgarlo allá. Pilato hubiera consentido en eso
HERODES: Supongo que sí, pero ¿para qué? Mi único crimen fue quizás, que fui un poco cobarde.
FISCAL: Tiene la palabra el abogado defensor.
DEFENSOR: (Dirigiéndose a Herodes): ¿Es verdad que Vd. no tenía facultades para gobernar en Jerusalén?
HERODES: Si. Yo era rey de Galilea y no tenía funciones legislativas en Jerusalén.
DEFENSOR: Sin embargo, llevaron a Jesús ante Vd. para que lo juzgara; ¿no es cierto?
HERODES: ¡No!, yo no lo juzgué. Ya he dicho que no era mi competencia. Ante la presión de los fariseos, yo le hice unas cuantas preguntas, que no me contestó. Y, como ya le dije, estábamos de buen humor y le hicimos una broma.
Yo lo remití a Pilato, que era la autoridad competente.
DEFENSOR: Pero, ¿Vd. pudo hacer algo por el prisionero, no es verdad?
HERODES: Bueno, yo podía haber pedido la extradición del juicio a Galilea, pero ¿para qué meterme en problemas?.. Jesús había sido preso en Jerusalén, y las acusaciones pertenecían a las autoridades de aquel lugar. Pilato era el que tenía que resolverlas: ¡¿Para qué complicarme la vida?!
DEFENSOR: (Dirigiéndose al Jurado). Señores, este hombre es inocente. No juzgó a Jesús... Y no lo vamos a condenar por lo que pudo hacer o dejó de hacer... ¿Acaso Vds. quieren meterse en problemas apoyando a aquel del que todos se ríen ó si en clase alguien les pide un favor, una recomendación...? "Mejor habla con la directora”, “si quieres entrar en club búscate la vida”,   y así no se meten en líos:  ¡bastante tenemos con ocuparnos de nuestros problemas!... el otro, el marginado, el que es rechazado, el inmigrante, el diferente,¡ para qué complicarse la vida!, ¡mejor no nos metemos en líos!.
Cuando hay que participar en las reuniones de alumnos, en las reivindicaciones de estudiantes, en la Asociación de Vecinos,  en la parroquia,... ¡mejor nos quedamos en casa jugando con el ordenador, o viendo una película, y no nos comprometemos, ni nos complicamos la vida!
(Dirigiéndose al Juez): ¡He terminado Sr. Juez!

JUEZ: Como anteriormente, invito al pueblo a levantar la mano los que consideren que Herodes es INOCENTE del crimen.

(SE CUENTAN LOS VOTOS Y SE DA EL RESULTADO) .
EL acusado Herodes, por voto popular y democrático, ha sido declarado culpable (o inocente) por este tribunal, y será puesto en libertad desde este momento.
(HERODES SALE DEL TRIBUNAL)
JUEZ: Llamen a los sacerdotes Anás y Caifás.
GUARDIA: ¡Anás y Caifás!  
FISCAL: Vds. eran sumos sacerdotes en el tiempo de Jesús de Nazaret, ¿no es verdad?
ANAS y CAIFAS: Si, es verdad.
FISCAL: cuenten al tribunal por qué condenaron a Jesús.
ANAS: Sencillamente, se metió en cosas que no eran de su competencia.
CAIFAS: Era un laico que se atrevió a criticar el sistema religioso judío, especialmente a los sacerdotes.
ANAS: También se metió en política y Vds. comprenden seguramente que la religión no debe mezclarse en cosas de política, sobre todo con la política de los que mandan.
FISCAL: ¿Como el Imperio Romano?
CAIFAS: Exactamente. El sistema religioso tiene que predicar la paz y la vida futura. ¿Qué vamos a hacer cuando personas como ese Jesús comienzan a predicar la subversión y la rebelión en nombre de Dios y de la Religión?
FISCAL: ¿Jesús hizo eso?
ANAS: Si, muchas veces.
CAIFAS: Una vez expulsó a unos inocentes comerciantes de nuestro Templo, como para decir que el culto no tiene derecho a sostenerse económicamente, ¿qué tiene de malo vender en el templo?
ANAS: Seguramente, Vd. sabe que había varios guerrilleros y  revolucionarios entre sus discípulos y amigos. Uno se llamaba Simón el zelote. Hasta mujeres y gente pobre  lo seguían, y él no las rechazaba. A mi parecer, la institución religiosa tiene que protegerse un poco.
Quizás en la vida futura todos seremos iguales; pero, aquí en este mundo Dios ha creado a las personas desiguales y diferentes. Su voluntad está bien clara: El quiere que haya ricos y pobres, santos y pecadores. ¿Quiénes somos nosotros para cambiar lo que Dios quiere?
FISCAL: Entonces, Vds. vieron a Jesús como un elemento subversivo y revolucionario. ¿Por eso lo acusaron y pidieron su condena a muerte?
CAIFAS: Exacto. Es necesario que haya respeto y obediencia a las autoridades y, con toda franqueza, ese Jesús no quería respetar ni obedecer. No era precisamente lo que se dice un modelo de observancia.
ANAS: Fue un obrero ignorante que quería destacar entre sus paisanos.
FISCAL: (DESPUES DE UN SILENCIO) Nada más, señor Juez.
JUEZ: Tiene la palabra el abogado defensor.
DEFENSOR: Vds. como sumos sacerdotes tenían como misión velar para que la Iglesia cumpliese su función. ¿No es verdad?
ANAS: Nosotros, sumos sacerdotes debíamos ser muy celosos de la misión de la Iglesia.No podíamos permitir que con actitudes como las de ese Jesús de Nazaret se alterase el orden y nos metiese en política.
CAIFAS: Además, nosotros debíamos dedicarnos a las cosas de Dios y dejar a los hombres las cosas de este mundo.
DEFENSOR: Entre los seguidores de Cristo se encontraba gente pobre, pordioseras, ladrones, enfermos, prostitutas; en una palabra, "pecadores"; ¿no es verdad?
ANAS: ¡Si! Era una muchedumbre de gentes de mal vivir los que le seguían, malos creyentes, pecadores. El mismo Jesús, curaba a los enfermos en sábado que es "el día del Señor".
CAIFAS: Un día expulsó del Templo a los mercaderes, nuestros amigos, buenos hombres, gente religiosa y respetuosa del sábado, que hacían sus penitencias y que nos daban abundantes limosnas para poder tener limpia y decente la casa de Dios.
DEFENSOR: Entonces, ¿Vds. acusaron a Jesús de irrespetuoso, de pecador y de político?
ANAS: ¡Era un pecador, atacaba a los sacerdotes y escribas, siervos de Dios!
CAIFAS: Era un subversivo, un loco, un demente.
JUEZ: ¡Basta! Toca el turno a la defensa.
DEFENSOR: (DIRIGIÉNDOSE AL JURADO) Señores: estos hombres, Anás y Caifás, son inocentes. Hicieron lo que tenían que hacer como altos dirigentes de la Institución religiosa a la que representan. Si los condenan tendrían que condenar también a muchos sacerdotes, religiosos, "católicos de toda la vida"... que se preocupan de la casa de Dios, del culto, aunque olviden los problemas de los pobres y oprimidos. Acaso tendrían que condenarse a Vds. mismos. Porque, ¿quién no prefiere cumplir lo establecido, mantener la observancia de la ley, asistir a los ritos para tranquilizar la conciencia...? Es decir ¿Cómo vamos a condenar a estos dos si nuestro comportamiento es idéntico al suyo y en la práctica, estamos de acuerdo con ellos? (PAUSA).
He terminado, señor Juez.
JUEZ: Señores del jurado: han escuchado las declaraciones de los sacerdotes Anás y Caifás, las acusaciones del fiscal y los argumentos de la defensa, ahora les corresponde a Vds. juzgar si las acusaciones que han hecho los sacerdotes a Jesucristo son acusaciones criminales, o si, por otra parte, son simplemente prejuicios e ignorancia en cuanto al papel de la Iglesia en el mundo.
Levanten la mano los que crean que Anás y Caifás son INOCENTES de la muerte de Cristo.
(SE CUENTAN LOS VOTOS).
JUEZ:
 (si son culpables)
JUEZ:
(si son inocentes)

Los prisioneros Anás y Caifás son declarados culpables por este tribunal y por consiguiente serán condenados.

Los prisioneros Anás y Caifás son declarados inocentes por este tribunal y, por consiguiente quedan absueltos.

 (SALEN LOS SACERDOTES ENTRE GUARDIAS)
JUEZ: Llamen al Sr. Judas Iscariote.
GUARDIA: jJudas Iscariote!
(ENTRA VESTIDO COMUN y CORRIENTE).
FISCAL: Vd. es el famoso apóstol que traicionó a Cristo, ¿no es verdad?
JUDAS: (GRITANDO)¡Yo no sabía que lo iban a matar!
JUEZ: No es necesario gritar. Contrólese, por favor.
FISCAL: ¿Qué papel tuvo Vd. en este asunto?
JUDAS: Yo era el tesorero del grupo. Llevaba el libro de cuentas y lo llevaba bien. Nadie jamás se quejó de mí. Sólo al final, cuando los gastos comenzaron a ser más que las entradas. Y es que el Maestro insistía en pagar impuestos. Era una bobada ¿para qué pagar impuestos?
FISCAL: ¿Eso fue todo?
JUDAS: No. El Maestro comenzó a descuidarse en otras cosas también. Una vez permitió a una mujer regalarle un perfume carísimo, importado del extranjero. Con el dinero que costó ese perfume hubiéramos podido comer un mes. Y es que el Maestro no daba importancia al dinero; no era un hombre práctico en los asuntos económicos. Estaba un poco en las nubes.
FISCAL: Pero, ¿pagaba los impuestos, no?
JUDAS: Eso sí. Pero, hablando con toda franqueza, ¿qué se puede hacer sin dinero? Cualquier asociación, cualquier sociedad necesita el dinero y necesita que alguien lo administre. Yo nunca manejé el dinero para beneficio propio. Y tampoco es cierto que me dejara sobornar por los sacerdotes. Recibí solamente treinta miserables monedas de plata. Si me condenan por eso tendrán que condenar también a la mayor parte de la población del mundo: ¿quién no ha recibido sobornos?: Los comerciantes, los políticos, la policía, los consejeros, los mismos jueces... ¿son todos tan limpios y tan claros que no han sido jamás sobornados por nadie?
FISCAL: ¿Eso es todo?
JUDAS: Sólo quiero repetir que yo no sabía que lo iban  a matar. De eso yo no tengo la culpa y a mí no me pueden condenar por la muerte de Jesús de Nazaret.
JUEZ: Su turno, señor Defensor.
DEFENSOR: Gracias, Sr. Juez (DIRIGIENDOSE A JUDAS): ¿Vd. fue uno de los que Cristo escogió para que lo siguieran?
JUDAS: ¡Si! Yo dejé mi casa, mis amigos, mi tranquilidad familiar y me fui con el Maestro, me gustaba lo  que decía y me sentía a gusto en el equipo.
DEFENSOR: Ya nos contó Vd. cuáles eran sus funciones dentro grupo que seguía a Jesús. Pero, ¿qué paso al final?
JUDAS: Bueno, poco a poco, me empecé a sentir mal en el grupo, por un lado los compañeros empezaban a desconfiar de mí y por otro, mis opiniones ya no eran aceptadas; Pedro y Juan se habían vuelto los amigos de confianza del Maestro...
DEFENSOR: ¿y es por esto que vd. entregó a Jesús?
JUDAS: ¡No!, ¡no fue por estos motivos!, aunque debo confesar, que algo influyeron... Yo fui engañado, los sacerdotes y fariseos, me dijeron que querían hablar a solas con el Maestro. Que yo les arreglara una cita.  Y eso fue lo que hice... ¡Yo no sabía que lo iban a matar!... ¡Ese no fue el trato!...
DEFENSOR: Pero, Vd. recibió dinero por arreglar la cita. ¿No es verdad?
JUDAS: Bueno, ellos me ofrecieron dinero que yo en un principio no quise aceptar... Pero después. Yo tenía algunas deudas, me exigían que las pagara; la hipoteca, no sabía qué hacer... Ese dinero, me cayó de maravilla. ¿No lo iba a recibir, si estaba muy necesitado?.. Como ya le dije, no sabía que iban a matar al Maestro... ¡Fui engañado!...
DEFENSOR: (Dirigiéndose al jurado)  Señores, este hombre es  inocente... Es un hombre mediocre, incapaz de hacer mal o tratar de matar a alguien... Fue engañado por los sacerdotes y fariseos... ¿Quién de nosotros no ha recibido dinero de no muy clara procedencia, por ciertos intercambios, por ciertos comentarios, por denuncias, por firmar un papel, por dar un voto, o por guardar silencio ante la injusticia y el atropello?.. Acaso en el trabajo y en tantos otros lugares, ¿no subimos de categoría, pisando a los demás, haciéndolos a un lado, perjudicándolos: si nos hacen caso, si nuestras ideas son aceptadas, si somos importantes, la cosa marcha; pero en el momento que somos cuestionados, cuando otros son más importantes que nosotros, entonces aquello ya no funciona;  o nos vamos, o empezamos a desprestigiar al grupo... ¿Esto no es traicionar a Cristo, traicionar a nuestros amigos, a nuestros compañeros?.. Para usar una expresión del mismo Jesús...; "Quien se sienta libre de culpa, que tire la primera piedra".
JUEZ: Gracias. Ahora el pueblo debe decidir en cuanto a la culpabilidad o inocencia de Judas Iscariote. Teniendo en cuenta lo que han escuchado hoy, sin hacer caso a sus juicios previos (prejuicios), ni a la opinión mundial. Levanten la mano...


(SE REPITEN VOTACION y SENTENCIA COMO ANTES).
Juez:

Juez:
EL acusado Judas Iscariote, por voto popuar y democrático, ha sido declarado CULPABLE por este tribunal y, por tanto, está condenado.
El acusado Judas Iscariote, por voto popular y democrático, ha sido declarado INOCENTE por este tribunal y, por tanto, será puesto en libertad desde este momento.

 (SALE JUDAS ISCARIOTE)
JUEZ: Señores, señoras:
A todos Vds. ha correspondido hoy el papel de Jurado.
Vds., no yo -ni el Fiscal- han juzgado a Poncio Pilato, a Herodes, a Judas Iscariote, a los sacerdotes Anás y Caifás.
   El juzgar la culpabilidad o la inocencia de personajes históricos no es quizás tan fácil como muchos Vds. pueden haber pensado.
Termino este proceso pidiendo a Dios que nos haga comprender que la lucha principal de la vida es la de escuchar atentamente la voz de la conciencia personal y colectiva, sin la que los sueños de la humanidad permanecerán como meros sueños,  sin ninguna posibilidad de realización.
(SE LEVANTA)
Señoras y señores de este tribunal, la sesión de hoy se da por concluida.
Gracias.
(SALE)