El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

viernes, 4 de febrero de 2011

Sal y luz

Serán «sal de la tierra» y «luz del mundo». ¿No es una pretensión ridícula? Jesús les explica cómo será posible. La sal no parece gran cosa, pero comienza a producir sus efectos, precisamente, cuando se mezcla con los alimentos y parece que ha desaparecido. Lo mismo sucede cuando se enciende una luz: sólo puede iluminar cuando la ponemos en medio de las tinieblas.


No nos está permitido servirnos de la Iglesia para satisfacer nuestros gustos y preferencias. Jesús la ha querido para ser sal y luz. Evangelizar no es combatir la secularización moderna con estrategias mundanas. Menos aún hacer de la Iglesia una "contra-sociedad". Sólo una Iglesia que vive el Evangelio puede responder al deseo original de Jesús.

José Antonio Pagola
6 de febrero de 2011
5 tiempo ordinario (A)
Mateo 5, 13-16

Sal y luz

4 comentarios:

  1. En cuanto a esta entrada, me gusta, pero fíjate como lo acabas. Se me ocurre pensar ¿que haría una figura como la de Jesus en nuestros tiempos? Me parecería que estaría bastante alejado del estamento eclesiastico. Un fuerte abrazo.

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  2. Pues yo también estoy de acuerdo contigo. Pero la iglesia no es sólo el estamento eclesiástico, yo también soy iglesia. En esta barca hay de todo y con lo que hay hay que tirar palante. Gracias. Desde que pueda te envío mensaje de correo.Un abrazo.

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  3. Hola Mónica. Te he encontrado y mi curiosidad me ha traído hasta aquí. Me interesa mucho la vida de Jesús. Estoy también bastante de acuerdo con Eme y contigo, con lo que hay, hay que tirar palante, y si podemos, ajustarlo a nuestro hábitat. Volveré a leer mas pausadamente. Besos.

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  4. ¡¡Bienvenida!!, no tengo mucho que ofrecerte pero espero que podamos compartir nuestras inquietudes y reflexiones.Es un placer!

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