El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

miércoles, 2 de febrero de 2011

¡La incontenible marea del ciberespacio ha comenzado!, por Federico Mayor Zaragoza

 De la serie radiofónica  latinoamericana titulada, "Un tal Jesús" y a la que se puede acceder a través de servicioskoinonia.com he extraído éste texto de uno de los últimos capítulos de la serie que se titula "Fuego en la tierra". No sé por qué cuando he leído el artículo de Federico Mayor Zaragoza me he acordado de éste capítulo en concreto.  Además, estaba preocupada por un sueño que tuve ésta madrugada en el que veía como el mar se replegaba hacia dentro a gran velocidad preparándose un gran Tsunami del que no nos íbamos a poder librar los que estábamos en tierra, a pesar de que un muro nos separaba... viendo como el mar se llevaba a mi hijo menor me desperté y así he estado hoy inquieta, aunque mi hijo hoy se fué al Teide, algo indefinido me sigue preocupando... al leer a Mayor Zaragoza, he pensado que quizá el Tsunami sea algo más relacionado con cambios sociales o así y me he relajado un poco... ¡¡Total, que les envío el enlace junto con la última parte del capítulo, quizá a ustedes también les sugiera algo... 

DEL CAPÍTULO: "FUEGO EN LA TIERRA". Inspirado en Hechos 2, 1-41

La calle resultó estrecha, tanto que los guardias enviados por los sumos sacerdotes y los magistrados del Sanedrín, cuando llegaron y vie­ron aquella multitud no pudieron hacer nada contra nosotros. Aquella mañana de Pentecostés, las orejas de Jerusalén escucharon la buena noticia que hoy saben ya tantos y tantos hombres y mujeres en todo el mundo: que Jesús sigue vivo, que el asunto del Reino de Dios sigue adelante, que el fuego que Jesús vino a meter en la tierra no se ha apagado porque es Dios el que sopla la cande­la y quiere que todo se abrase.



 Anexo de dicho capítulo:

1. La Fiesta de Pentecostés (penta = 50) se celebra cincuenta días después de la Pascua. Se la llama también la Fiesta de la Recolec­ción o de las Primicias (de los «Shavuot»), pues se ofrecían a Dios los primeros frutos de la cosecha ya comenzada en todo el país. 0 la Fiesta de las Semanas, porque se celebraba siete se­manas después de la Pascua. Era una fiesta de gran alegría y de acción de gracias por la nueva cosecha. A su carácter, originariamente agrícola, se le unió la celebración de la Alianza del Sinaí. La tradición cristiana vincula a la  fiesta de las Primicias una especial experiencia de los discípulos de Jesús, que sintieron colectivamente la presencia de Jesús vivo en medio de ellos y compartieron esta experiencia con una multitud de peregrinos presentes en Jerusalén para la fiesta. A la experiencia de Pentecostés se estaría refiriendo Pablo cuando habla de una manifestación de Jesús resucitado «ante más de quinientos hermanos reunidos» (1 Corintios 15, 6).

2. Forasteros de todas partes llegaban a Jerusalén para las fiestas. Los extranjeros que estaban en Jerusalén en la mañana de la fiesta de Pentecostés, según consta en el libro de los Hechos de los Apóstoles, eran representantes de muchas de las naciones conocidas entonces. Partos: pueblo famoso en la doma de caballos, del reino de Partia, situado en el centro del actual Irán. Medos: del antiguo reino de Media, destruido 500 años antes de Jesús, situado en el norte del actual Irán. Elamitas: habitantes de la región de Elam, en donde se desarrolló una de las primeras culturas de la tierra, situada en la actual frontera entre Irán e Irak. Gente de las provincias romanas de Mesopotamia, región entre los ríos Tigris y Eufrates, en donde nació la civili­zación asiria y babilonia, situada en el actual Irak. De Capadocia, región montañosa situada en el centro de la actual Turquía. Del Ponto, región a orillas del Mar Negro, en el norte de la actual Turquía. De Asia Menor, gente de las regiones de Frigia, zona de pastores en donde surgió la leyenda del famoso rey Midas, en el centro de la actual Turquía. De Panfilia, algo más al sur, también en la actual Turquía. Habitantes de Egipto, localizado en el territorio actual de este país. De Libia, también como en la actualidad, en el norte de África. De Cirene, zona occidental de la actual Li­bia. De Roma, capital del imperio y hoy capital de Italia. Cretenses: de Creta, isla al sur de Grecia. Y árabes, habitantes del antiguo reino nabateo, comprendido en parte de la actual Jordania y del actual Egipto. De todos estos lugares acudían a Jerusalén, tanto los judíos de raza como los llamados prosélitos, que eran los extranjeros con­vertidos a la religión de Israel.

3. En la Biblia, tanto el viento como el fuego son símbolos de la actuación del Espíritu de Dios. Tanto uno como otro manifestaron la acción de Dios en la liberación de Israel de Egipto que narra el Éxodo: el viento que sopló sobre el Mar Rojo y abrió un camino de libertad (Éxodo 14, 21) y la columna de fuego que guió a los israelitas en sus noches por el desierto (Éxodo 13, 21-22). El evangelio de Lucas, al referirse a la intervención del Espíritu de Dios sobre los discípulos de Jesús en la fiesta de Pentecostés usó estos mismos símbolos: un viento recio que resonó en la casa y lenguas de fuego sobre la comunidad reunida.

4. Del Espíritu de Dios se habla en las primeras líneas de la Biblia (Génesis 1, 2) y se le presenta aleteando sobre las aguas, de donde nace toda vida. Espíritu en hebreo es «ruaj», una palabra del género femenino que significa literalmente «viento» y también «aliento». Cuan­do Dios creó al hombre y a la mujer les infundió este aliento en sus narices (Génesis 2, 7). Cuando sacó a su pueblo de Egipto hizo soplar con fuerza este viento sobre los enemigos (Éxodo 10, 13 y 19). El Espíritu aparece siempre en relación con la vida. Es el soplo pacífico o huracanado de Dios que suscita la vida, la pone en movimiento, la defiende, la fecunda. Cuando falta el Espíritu falta la vida (Salmo 104, 27-30).



Dice Mayor Zaragoza: 
 "Los explotados, los frustrados, los pobres y empobrecidos, los humillados pueden ahora hacerse oír y “ver”. Hasta hace poco el ámbito era local y las causas de las protestas eran también “locales”. Ahora son causas mundiales y el acoso intolerable de los mercados a la acción política se ha generalizado.
¡Qué fácil resulta hoy comprobar que los mismos que han provocado esta situación acusen a los líderes de los países afectados por la “marea”!. Será mejor que vayan tomando inmediatas decisiones correctoras, porque la movilización ciudadana, como incontenibles aguas altas –ojalá no sean tsunamis- ya no se detendrá." Les remito el enlace:

¡La incontenible marea del ciberespacio ha comenzado!, por Federico Mayor Zaragoza

2 comentarios:

  1. Querida Monica, Miguel Angel está "perdido en combate". Ya ves que ni siquiera escribe en su blog. Es una pena. Se lo podrías preguntar en un e-mail, y me lo "chivas", porque yo no me atrevo a hacerlo. Aunque en su día "hicimos las paces" por ese medio, luego me lo vetó.
    Cuídate mucho y que te cunda el tiempo, que no se como puedes con todo al mismo tiempo. Fíjate que tuve que esperar a los 60 para liarme la manta a la cabe.
    Respecto a tu actual entrada, ya sabes, ahora ya no queda más remedio que confirmar que todos estamos conectados y que el aleteo de una mariposa en oriente afecta a cualquiera en el punto diametralmente opuesto. Un fuerte abrazo.

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  2. No sé cómo puedo acceder a su email. Quizá esté de viaje. También quería enviarte una vez un mensaje a tí por email pero no supe cómo. Yo sólo tengo vuestro blog pero no el email. ¿Me lo explicas?... Un abrazo. Gracias por pasar por aquí.

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