El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La vida y la muerte eran primas hermanas...



La muerte es un tema que siempre me ha interesado.  Cuando visité a mi madre este fin de semana tenía un montón de velas encendidas por los familiares difuntos. ¡Siempre suele hacer el mismo ritual por éstos días!: enciende las velas, reza y ofrece una misa por los ellos. Me parece un gesto entrañable y, si puedo, le acompaño en el rezo. Pero esto es sólo una excusa para hablar de un libro que recomiendo su lectura… aunque yo no lo he encontrado últimamente en las librerías.
Del libro “El oficio de vivir” de Nando he extraído unos fragmentos sobre la vida y la muerte que me parece interesante compartir:
“La vida y la muerte eran primas hermanas… pertenecían a la misma familia… pero no se conocían. Cuando la Vida vivía, la Muerte no estaba en casa. Y cuando la muerte llegaba, la vida ya había salido… quizá por ello ninguna guardaba de la otra la menor antipatía. Se sentían distantes, pero cara y cruz de una misma moneda, que tintineaba juguetona lo que dura el canto de una existencia… formaban parte de un proyecto común que ya duraba billones de años.
Que se llevaran correctamente no quiere decir que estuvieran de acuerdo en nada… Decía la muerte que había que ser cabal. Gentes de una sola pieza. Y que cuando ella moría, moría del todo. Y nunca se supo de nadie que, habiéndose muerto, hubiera muerto sólo un poco. En cambio _ criticaba_ la vida era más permisiva y mucho más inconsecuente. Y se permitía toda suerte de triquiñuelas y subterfugios para, estando vivo, vivir a medias. Tampoco en la apropiación de calificativos calzaban el mismo pié. ¿De dónde lo de “buena vida”? ¿De dónde lo de “mala muerte”? ¿De dónde tantas sutilezas, si tan superficial para la salud es quitarse la vida como darse la muerte?...
Cuando la cigüeña toma tierra, la Vida se instala en el prólogo de una historia que los humanos van a escribir, y la Muerte les espera pacientemente al final, junto al epílogo. Entre medio, millones de seres humanos pasando páginas y más páginas, buscando dar sentido a su existencia.
Preguntarse por el sentido de la vida era enfrentarse primero a la muerte y preguntarse luego por lo que hubiera detrás del telón. La mayoría guardó silencio. La muerte desde el epílogo, tiraba con fuerza del hilo, mientras con insolencia mostraba el ovillo en sus manos y lo hacía girar como una peonza con su dedo índice.
_ ¿Adónde vais? Os habéis inventado un viaje a ninguna parte para justificar una vida sin ningún sentido. Todo es una proyección inútil de vuestra fantasía. ¿Detrás del telón no hay nada! Yo soy el epílogo. Y tras el epílogo sólo queda el índice de lo que fue y de lo que pudo haber sido y no fue. Y las tapas del libro no son más que las tapas de la tumba donde quedará para siempre enterrada vuestra historia.
_ ¿Qué sabes tú, que nunca has vivido! _ protestó la Vida desde el prólogo_ ¿qué sabes tú de nada? Deja que los vivos se pregunten si hay algo. Y si por ese algo vale la pena vivir o morir.
Fueron momentos de gran confusión. Todos lo recordarán, sin embargo, como una experiencia personal e intransferible. Las voces no venían de fuera. Salían de dentro. Nacían de las primeras páginas de la infancia y se cruzaban con las últimas que aún quedaban por escribir. Era un diálogo tenso. Una lucha interior…”

2 comentarios:

  1. Ahora sólo entro para saludar. No sé qué ha pasado en este blog, pero llevo mucho tiempo queriendo entrar, y no pudiendo. Me decía el aparato que no existía este lugar.
    Ya veo que sigues en el mismo sitio, ahora ando con prisas, ya diré algo más sustancioso en cuanto pueda.

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  2. No me he ido...sigo, entre otras cosas por tí... que sé que estás ahí, pero tengo poco tiempo... tengo compromisos con la vida "real" que he tenido que dejar de lado "la virtual"... Gracias por interesarte. Un abrazo

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