El hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

sábado, 11 de septiembre de 2010

UNA PARÁBOLA PARA NUESTRO TIEMPO

JOHN BARRY, THE MIDNIGHT COWBOY THEME video



EL RETORNO DEL HIJO





En ninguna otra parábola ha querido Jesús hacernos penetrar tan profundamente en el misterio de Dios y en el misterio de la condición humana. Ninguna otra es tan actual para nosotros como ésta del "Padre bueno".

El hijo menor dice a su padre: «dame la parte que me toca de la herencia». Al reclamarla, está pidiendo de alguna manera la muerte de su padre. Quiere ser libre, romper ataduras. No será feliz hasta que su padre desaparezca. El padre accede a su deseo sin decir palabra: el hijo ha de elegir libremente su camino.


¿No es ésta la situación actual? Muchos quieren hoy verse libres de Dios, ser felices sin la presencia de un Padre eterno en su horizonte. Dios ha de desaparecer de la sociedad y de las conciencias. Y, lo mismo que en la parábola, el Padre guarda silencio. Dios no coacciona a nadie.


El hijo se marcha a «un país lejano». Necesita vivir en otro país, lejos de su padre y de su familia. El padre lo ve partir, pero no lo abandona; su corazón de padre lo acompaña; cada mañana lo estará esperando. La sociedad moderna se aleja más y más de Dios, de su autoridad, de su recuerdo... ¿No está Dios acompañándonos mientras lo vamos perdiendo de vista?


Pronto se instala el hijo en una «vida desordenada». El término original no sugiere sólo un desorden moral sino una existencia insana, desquiciada, caótica. Al poco tiempo, su aventura empieza a convertirse en drama. Sobreviene un «hambre terrible» y sólo sobrevive cuidando cerdos como esclavo de un extraño. Sus palabras revelan su tragedia: «Yo aquí me muero de hambre».


El vacío interior y el hambre de amor pueden ser los primeros signos de nuestra lejanía de Dios. No es fácil el camino de la libertad. ¿Qué nos falta? ¿Qué podría llenar nuestro corazón? Lo tenemos casi todo, ¿por qué sentimos tanta hambre?


El joven «entró dentro de sí mismo» y, ahondando en su propio vacío, recordó el rostro de su padre asociado a la abundancia de pan: en casa de mi padre «tienen pan» y aquí «yo me muero de hambre». En su interior se despierta el deseo de una libertad nueva junto a su padre. Reconoce su error y toma una decisión: «Me pondré en camino y volveré a mi padre».


¿Nos pondremos en camino hacia Dios nuestro Padre? Muchos lo harían si conocieran a ese Dios que, según la parábola de Jesús, «sale corriendo al encuentro de su hijo, se le echa al cuello y se pone a besarlo efusivamente». Esos abrazos y besos hablan de su amor mejor que todos los libros de teología. Junto a él podríamos encontrar una libertad más digna y dichosa.





José Antonio Pagola



Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS

Anuncia a Dios, Padre Bueno. Pásalo. 12 de septiembre de 2010

24 Tiempo ordinario (C)

Lucas 15, 1-32

6 comentarios:

  1. Las parábolas son la forma proyectiva por excelencia de transmitir ideas. Narraciones que se quedan enganchadas en el inconsciente. Mientras cumplan una función divulgativa o educativa encontraran un perfecta ubicación en el sector religioso. Un abrazo.

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  2. Me pregunto cómo estaremos haciendo de mal las cosas para que un mensaje que libera, porque Abba en absoluto coarta, sea interpretado de manera tan horripilantemente esclavizante. Para mucha gente que conozco, desasirse de los lazos religiosos ha sido su mejor experiencia vital. Me pregunto, y también me respondo, pero no me atrevo a escribirlo.

    Gracias, Mónica, por darme la oportunidad de comentar a Pagola. En su blog no lo puede permitir, porque le caen rayos y centellas.

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  3. A Pagola lo completa Lamet con su comentario a esta parábola en "El banquetazo del hijo pródigo"

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  4. ¡¡Gracias emejota por dejar comentario... se presupone el esfuerzo de leerlo!!. Pues sí... el lenguaje simbólico, la comunicación narrativa y ¿las acciones rituales?... creo que son comunes y afines a nuestras respectivas materias: religión y antropología.
    Creo que, más que ideas, que también, las parábolas nos transmiten experiencias humanas, a veces difíciles de expresar... es lo que me gusta de la Biblia... creo que no existe una experiencia humana que no tenga su reflejo en algún relato bíblico: amor, odio, ira, resentimiento, celos, temor... emociones que conectan con nuestro inconsciente, como tú muy bien dices. Es un honor contestarte en mi blog.

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  5. Miguel Ángel, Si… , la dichosa manía de moralizarlo todo, más cerca del mundo de los fariseos que de las palabras y hechos de Jesús, generando la sensación en quien escucha que somos los más "guapos" y los más "guay"… con el consiguiente rechazo. Desacreditado el mensajero, ninguneado el mensaje… ¡Qué desastre!... me queda el consuelo de saber que con éste hándicap ya cuenta el Maestro.
    Me gusta precisamente de Emejota, por lo que he visto leyendo su blog, que siempre evita hacer juicios de valor (bueno, malo... )Ya ves, los modelos que Jesús nos ofrecía siempre estaban fuera de los cánones oficiales y, hoy también, los que no se tienen por tales podrían ser modelos de discípul@s.
    ¡¡Ok!!, ¡gracias por la página... conocía Alandar pero ésta precisamente no... efectivamente, lo completa muy bien... en realidad el Domingo se nos ofrecía tres parábolas en un sólo pack. ¡Oye!... Estoy siguiendo tu blog, aunque a veces no deje comentario...

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  6. Tranqui, ve donde te plazca. Y escribe donde y cuando quieras. Ya verás la de sitios interesantes que descubres, hay en cantidad. Pero selecciona…

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